martes, 10 de noviembre de 2009

La rigidez y la complicación en las relaciones humanas


Me gustaría ilustrar brevemente lo que les decía ayer en Hacia un mundo mejor :), con una historia real.

Estaba conversando por teléfono con una sra., prima de una amiga (mayor que una amiga, adulta normal, no en la tercera edad, ni nada por el estilo). Me contaba que habían estado varias semanas en Italia con su marido.

Y contaba admirada lo que había visto y vivido en Italia, en cuanto a la poca complicación de la gente, a la simplicidad de las relaciones humanas entre los italianos. A la vez que se quejaba amargamente de cómo eran de complicados sus compatriotas alemanes.

Al terminar su discurso (éramos vecinas, vivíamos a 5 minutos máximo de puerta a puerta, de burgo a burgo), le dije: "Venga hoy, por la tarde, a tomar té a la casa".

Ella: "No, hoy no puedo".

Yo: "Entonces mañana".

Ella: "Mañana tampoco puedo. Sabe: la próxima semana tampoco y en dos semanas más, tampoco... Este mes, no puedo ir a tomar una taza de té con Ud. El próximo tampoco. Tal vez en tres meses más...".

Ya. Que se vaya a tomar té a no sé dónde. Es siempre lo mismo con los alemanes: se quejan de lo difícil que es vivir en este país, pero no hacen nada para cambiarlo :(


5 comentarios:

Moisés Márquez dijo...

Nadie es feliz nunca, viva dónde y como viva. Creo que es algo innato a la naturaleza humana.

Marta Salazar dijo...

tienes razón ;) un abrazo!

Carlos F. dijo...

Cuando desees ir a tomar té, avísame. A ver si así demostramos cómo se puede ser más espontáneo y menos estructurado.
Saludos

Marta Salazar dijo...

ya Carlos! un whiskycito también estaría bien, no? Un abrazo!

Sudaka Universal dijo...

No, si aquí hasta para quedar entre familiares tienen que mirarse la agenda...