domingo, 28 de junio de 2009

El Führer es pequeño y endeble


Queridos amigos: esta semana, publiqué este artículo en AESYD, Los nazis top..., en que enlazo un post del blog anterior de Historias El Führer es pequeño y endeble, que me gustaría reproducir aquí, a continuación:

A propósito del artículo de ayer " Yo fui de la SS", me gustaría contar suscintamente lo que nos contó, en una tarde, en un local al lado del río Rhin (Jesuitenhof en Königswinter), el papá de la amiga que mencioné ayer, no el suegro, sino su papá.

En aquella época, él era un niño de la Grundschule (enseñanza básica o primaria), esto me hace pensar que tenía, máximo-máximo, diez años.

Anunciaron que el Führer pasaría en tren por Euskirchen, ciudad donde él vivía, camino a no sé dónde.

Evidentemente que los chicos del colegio tenían que ir a vitorearlo. Al verlo, quedó asombrado de cómo se veía Hitler.

Llegó a su casa, su papá era comerciante y, casa y negocio estaban -como era costumbre- en el mismo edificio y una de las clientas-vecinas le preguntó: "¿Viste a nuestro Führer? ¿Cómo se veía?"

El chico le contestó "klein und mickrig" (de mickerig = débil, achacoso, endeble) (1).

La Sra. se enojó mucho con él -prosigió el hoy octogenario- y le dijo a su papá que le prohibiera hablar así de Hitler. Después de todo, el Führer, según ella explicó al chico y a su padre, es alto, de buena figura, rubio y de ojos azules.


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