domingo, 21 de octubre de 2007

El fin del ramadán y los dulces


Queridos amigos, heme aquí de regreso en la blogósfera.

Como se me pasó el inicio del Ramadán de este año, me gustaría copiar -aunque sea días después- dos artículos acerca de este tema en este blog.

El primero es de 26 de septiembre del 2006.

Ramadán 1 - el fin del ramadán y los dulces

Una vez, hace mucho tiempo cuando estaba en el colegio, en una de las tantas pruebas de personalidad que nos hacían, el psicólogo me preguntó -una de entre decenas de preguntas- para saber cómo éramos:

¿Qué es el corán? Le respondí con seguridad: "es la biblia de los musulmanes".

De alguna forma, podríamos decir que el ramadán viene a ser algo así como "la cuaresma de los musulmanes".

El sábado, según he leído, comienza el ramadán.

La primera vez que leí algo sobre el ramadán, fue en el segundo año de Universidad, concretamente en Historia del Derecho II, en que estudiábamos Historia del Derecho Español. De la mano del gran García Gallo y sus dos tomos que contenían toda la "Historia del Derecho Español". Me encantaba el tomo de fuentes y antología, donde podías leer directamente las mismas fuentes.

Pero no los voy a aburrrir con un cuento que les puede contar cualquier abogado proveniente de un país de habla hispana. Espero...

No, lo que les voy a contar es pura realidad alemana.

Hace tiempo, cuando teníamos aún autos marca Volkswagen, me lo pasaba en el garage, esto es, en el taller de reparaciones de vehículos motorizados. Pertenecía a dos hermanos fantásticos, les llamaremos Biolić, pues tenían un nombre eslavo de esos terminados en "ić". Eran altos, uno de ellos era bastante corpulento, y muy buenas personas.

Estando en el garage, el hermano mayor que era el más robusto (por no decir que tenía bastante sobrepeso) me ofreció unos kuchenes (pasteles, para la mayoría de los países que no tuvo tantos emigrantes alemanes) que se veían... mmm, francamente irresistibles.

Comí uno y me ofreció otro que también acepté.

Me contó que los había preparado su mamá, eran para la dsdfjdogćdgbcć (algo en lengua eslava), no le entendí, pero después supe que, lo traducían al alemán como Zuckerfest, fiesta del azúcar.

Me explicó que en Bosnia, de donde viene su familia, al final del Ramadán se celebraba esta fiesta, en la que se preparaban estos dulces.

Claro, los bosniacos son musulmanes europeos, a los que Otto de Habsburgo se ha referido tantas veces precisamente como "los musulmanes europeos" y a los que los Habsburgo llamaban "nuestros hijos musulmanes".

Los dulces eran típicamente centroeuropeos, me parecía estar en Viena. Nada que ver con los dulces árabes, por si a alguien se le ocurre identificar árabe con musulmán. No, hay musulmanes que nos son árabes y árabes que no son musulmanes.

Le pregunté a Herr Biolić si él había vivido el ramadán, esto es, si se había privado del alimento durante el mes del ramadán, desde que sale el sol hasta que entra.

Me contestó que no. Y se rió, mirándose a sí mismo. Claro, sus dimensiones corporales lo delataban.

Le contesté que, entonces, carecía de legitimación para comer estos dulces y que me los tenía que dar todos a mí.

Nos reímos mucho.


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