martes, 28 de enero de 2014

Sin luz y con los vidrios quebrados...


Les sigo contando la historia que empecé en el post: Un olor muy raro...

Llegamos a la calle principal de la zona industrial, donde el tránsito era muy espeso y nos movíamos con lentitud y dificultad...

Frente al DM, había muchas chicas jóvenes fuera del local hablando por sus teléfonos celulares. La expresión de preocupación que se mostraba en sus rostros era bien impresionante. Creo que nunca había visto tanta precupación concentrada en rostros jóvenes...

No miraban a ninguna parte, como hace la gente que está totalmente centrada en lo que está hablando, los ojos hacia abajo, el ceno fruncido, la frente arrugada...

Arribamos a Robert Ley... donde los vendedores y las vendedoras estaban fuera del local... Fue difícil estacionarse, porque el estacionamiento frente al local, en sí muy estrecho, estaba lleno de gente parada mirando hacia... en ese momento no me di cuenta qué miraban...

Un vendedor joven se acercó nervioso y nos dijo que ese día no venderían más, que habían cerrado... Yo puse cara de pregunta...

Otra vendedora -igualmente joven- que nos había atendido en nuestra última visita al outlet, nos dijo algo así que no venderían nada porque se habían caído las lámparas y no tenían luz... Efectivamente, una mirada al local me demostró que estaba en penumbras. Además -explicó- se habían caído estantes y se les había cortado la electricidad...

Yo debo haber puesto más cara de no entender nada (aunque era obvio que todo esto debía tener algo que ver con los vehículos de emergencia que vimos pasar...). La vendedora entonces, nos contó que había habido una explosión en la fábrica de azúcar y que se habían roto muchas cosas (ola explosiva, pensé).

Me hizo mirar hacia donde ellos miraban... a la acera de enfrente... donde se podía que el edificio del frente tenía los vidrios quebrados... Se veía algo así como se en en esta foto...

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