viernes, 6 de junio de 2008

Cómo se puede meter así la pata


Después de la última historia (A qué hora sales de la casa: supermercados para la tercera edad), no me van a creer lo que me pasó el miércoles por la tarde.

Entré a la droguería Schlecker (atendida sólo por mujeres que hablan, además del alemán, alguna lengua eslava, no exagero, aparece en los avisos en que se anuncia que buscan personal, que esta es una condición indispensable para trabajar como vendedora y cajera del Schlecker)...

... y me encuentro con una de las sras. que conozco "de la iglesia", porque es de misa diaria, pese a que a la pobre -con su quiste en la rodilla- le cuesta mucho caminar. Super heroica.

Es de Polonia, alemana de Polonia, una de los doce millones (si mal no recuerdo es la cifra correcta) de alemanes expulsados de su patria (no, no sólo de Polonia, sino que la lista es larga y triste y abarca todos los países del ex-bloque oriental) después de la II Guerra Mundial.

Su hermano se fue a Chile como sacerdote salesiano, donde murió hace algunos años. El resto de su familia (hijos) vive por aquí y se encargan de ella, ya que aún vive sola.

Iba con un paquete de esos típicos que te dan cuando compras un plumón (edredón en muchos países) y yo lo miré y le dije (soy medio fresca, lo reconozco):

"y... compró una cama nueva?"

Es que en alemán, le llamamos a los plumones también "cama", aunque es evidente que una cama no se puede llevar en un paquete, menos la portadora del mismo es una viejita como ella.

Ambas miramos "la cama", en una especie de reflejo de inclinarse a mirar de lo que estamos hablando y...

PLOP! Faux Pais! Eran pañales para adultos. Bueno, cambiamos de tema...


3 comentarios:

Landahlauts dijo...

Ufff... que situación más violenta!
Saludos.

Das Gretchen dijo...

Ay Marta, qué metedura!!! jajajaja Tu suerte imagino que fue su talante piadoso (?!?!?!?!?)

Marta Salazar dijo...

ja ja! menos mal que la sra. tiene buen humor y no es rencorosa!

saludos!